Esta pieza, cargada de valor sentimental, necesitaba un toque único que reflejara la personalidad de su dueño. El color elegido fue un azul vibrante, el favorito de la familia, que le aportó carácter y frescura. Se decaparon el sobre y algunos cajones para resaltar la madera natural, mientras que el interior de los cajones fue completamente renovado y forrado con papel decorativo, añadiendo un detalle elegante y funcional.
El resultado es una transformación que combina modernidad y tradición, preservando su esencia original.










